Ilustración de los beatos Enrique Ángel Angelelli, Obispo diocesano, Carlos de Dios Murias, Franciscano conventual, Gabriel Longueville, sacerdote fidei donum y Wenceslao Pedernera, catequista.  (Ilustración/VN)
Ilustración de los beatos Enrique Ángel Angelelli, Obispo diocesano, Carlos de Dios Murias, Franciscano conventual, Gabriel Longueville, sacerdote fidei donum y Wenceslao Pedernera, catequista. (Ilustración/VN)

El domingo 28 de abril, el papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico para rezar la oración mariana del Regina Coeli, con su habitual comentario al Evangelio. Bajo un cielo nublado y lluvioso, la Plaza de San Pedro congregó a miles de fieles y peregrinos que no quisieron perderse la habitual cita dominical junto al Santo Padre.

Antes de rezar a la Madre de Dios, el Papa dedicó un pensamiento especial a los cuatro nuevos beatos argentinos:

“Ayer en La Rioja, Argentina, fueron proclamados Beatos, Enrique Ángel Angelelli, Obispo diocesano, Carlos de Dios Murias, Franciscano conventual, Gabriel Longueville, sacerdote fidei donum y Wenceslao Pedernera, catequista. Estos mártires de la fe fueron perseguidos por la justicia y la caridad evangélica. Que su ejemplo y su intercesión apoyen en particular a aquellos que trabajan por una sociedad más justa y unida. ¡Demos un aplauso a los nuevos beatos!”, dijo Francisco.

Asimismo, el Obispo de Roma invitó a los presentes a unirse a su oración por los refugiados que se encuentran en centros de detención en Libia, cuya situación, que ya es muy grave, es aún más peligrosa debido al conflicto en curso: "Hago un llamamiento para que especialmente las mujeres, niños y enfermos puedan ser evacuados lo antes posible a través de los corredores humanitarios".

Igualmente, Francisco pidió oraciones por los que perdieron la vida o sufrieron graves daños en las recientes inundaciones en Sudáfrica, "para que a estos hermanos nuestros no les falte nuestra solidaridad y el apoyo concreto de la comunidad internacional".

Por último, el Papa saludó a todos fieles romanos y peregrinos de Italia y de varios países, en particular los fieles de Tlalnepantla (México), los jóvenes de Valencia, los estudiantes de Tricase, los adolescentes de Arcore y los de Carugo; los fieles de Modugno y Génova.

“A nuestros hermanos y hermanas de las Iglesias orientales que hoy, según el calendario juliano, celebran la Pascua, les ofrezco mis cordiales felicitaciones. ¡Que el Señor resucitado les dé gozo y paz! Finalmente, agradezco a todos los que me han enviado saludos de Pascua en estos días. Los devuelvo con entusiasmo, invocando todo el bien para todas y cada una de las familias. Buen domingo y por favor no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto”, concluyó el Pontífice. Vaticano News