Varios feligreses de la parroquia San Camilo se lanzaron a las congeladas aguas del Río Potomac para crear conciencia sobre el cambio climático. Foto/cortesia PSC
Varios feligreses de la parroquia San Camilo se lanzaron a las congeladas aguas del Río Potomac para crear conciencia sobre el cambio climático. Foto/cortesia PSC

Feligreses de la parroquia San Camilo junto a más de 200 personas se lanzaron a las congeladas aguas del Río Potomac el sábado pasado para crear conciencia sobre el cambio climático.

"Tenemos que ser concientes de que cada vez que botamos una botella de plástico, pasarán más de 200 años hasta que se disuelva", dijo la parroquiana Rosario Reyes antes de zambullirse en el National Harbor de Maryland. Fue la primera vez que participa y lo hizo para informar a la comunidad sobre este tema.

Alirio López asegura que se atrevió a la arriesgada aventura en invierno para despertar la atención de la comunidad sobre la importancia de mantener limpio el medioambiente. "Participo para que haya un mejor ambiente para poder disfrutar de las maravillas de la creación de Dios", dijo este feligrés guatemalteco de 24 años. Considera que entrar al mar brinda la experiencia de sentirse en conexión con los seres marinos, un mundo del que no estamos desconectados.

Antes de iniciar la zambullida, los parroquianos se unieron en oración junto a sacerdotes para pedirle a Dios que asista a los que cabildean para proteger a los pobres del embate del clima. También oraron por la vida de la madre tierra y de las próximas generaciones. "Para que nuestros hijos vivan un mejor mañana y por los misioneros que andan por el mundo tratando de gestar un cambio".

La congresista Donna Edwards también se hizo presente y público en general que aboga por la naturaleza. "Me gusta lo que tiene que ver con la protección del planeta. Dependemos del medioambiente y si no lo cuidamos, la comunidad se verá afectada", afirmó Wilber Castillo (30), oriundo de El Salvador, que trabaja para una empresa auspiciadora de la actividad.

Se lanzó al río junto con su compañero de trabajo René Amaya cuando la temperatura estaba casi al punto de congelación. "Me gustan mucho las playas, crecí disfrutando de las playas salvadoreñas, y participo porque quiero hacer algo para que se conserven limpias para las próximas generaciones", dijo René.

Contó que la administradora de propiedades Southern Management, donde trabajan, apoya otras iniciativas como 'Going green', busca no generar desperdicios, ahorra plástico y papel, recicla cartones, artefactos y otros materiales. "Todos estos esfuerzos sirven para que el precio de los materiales no suba", dijo quien también recicla en su casa y le enseña a sus hijos a cuidar el planeta.

Es un evento que se lleva a cabo anualmente para recaudar fondos para Chesapeake Climate Action Network (CCAN) y la Red Franciscana de Acción (FAN, por sus siglas en inglés).

CCAN es una organización que impulsa el cabildeo en la lucha contra el cambio climático en Maryland, Virginia y D.C. Por su parte, FAN es una voz franciscana colectiva que busca transformar la política pública de Estados Unidos sobre el cuidado de la creación, la pobreza, los derechos humanos y la paz.

Inspirada en el Evangelio y el ejemplo de santa Clara y san Francisco, FAN ha estado liderando los movimientos en apoyo a People's Climate March y Global Catholic Climate Movement y en oposición al proyecto Keystone XL, un oleoducto de 1.900 kilómetros para trasladar petróleo de Canadá al Golfo de México. Aunque ha avanzado en el congreso, el presidente Obama ya ha dicho que vetaría el proyecto legislativo.

El tema es importante para la Iglesia Católica a tal punto que el Papa Francisco hará pública una encíclica sobre el cuidado del medioambiente en junio próximo -destacó, antes de lanzarse al agua, el padre Jacinto Orzechowski de la parroquia San Camilo de Silver Spring, Maryland, y miembro de la junta directiva de FAN. "Es un asunto moral, especialmente en el estado de Maryland, que es vulnerable frente al calentamiento global por las costas que tiene".

Con apoyo de parroquianos de San Camilo y amigos, el grupo logró contribuir con 4 mil dólares a esta causa que consideran provida. "El cambio climático amenaza la vida, el futuro de nuestro planeta", insistió el sacerdote alentando a los católicos a que se sumen a estos movimientos a favor de la naturaleza. "Tenemos que participar para impulsar el desarrollo sostenible. Una lucha contra todo lo que amenace a la madre tierra, es una lucha en defensa de la vida".

Para participar en la próxima, visite: https://franciscanaction.org.