Tras un Sínodo de la Nueva Evangelización y otros dos sobre la Familia, la Iglesia hizo nuevamente énfasis en la Alegría del Evangelio, en el anuncio, en  la esperanza de la resurrección de Jesucristo Nuestro Señor y la promesa que hizo de Salvarnos de la muerte y darnos  la vida Eterna a todos los que crean y acojan su mensaje. 

El mensaje debe ser acogido y transmitido en la fe del seguimiento de la persona del Señor Jesucristo. Después de dos años de meditación y reflexión acerca del papel de la familia en el mundo de hoy, se ve claro como la misma es un elemento esencial para avanzar en esta dinámica de la Evangelización de hombres y mujeres alrededor del mundo.  

A la imagen de la Familia de Nazaret, la familia cristiana posee el mejor de los regalos de Dios Padre y es la presencia del amor de Cristo que la une y la consolida como la auténtica célula no tan solo de la Iglesia, sino también de la humanidad.

En una continuidad del camino sinodal, en el año 2018, la Iglesia desea llamar a una reflexión singular y rica acerca de los jóvenes, su fe y su discernimiento vocacional. Son los jóvenes de hoy quienes deben participar en un diálogo sobre cómo evangelizar el mundo y la sociedad de este nuevo milenio, cuáles son los conductos más eficaces y el mismo formato que debe estar en pie para poder sintonizar y conectar con las nuevas generaciones de este vigésimo primer milenio.

La vocación al amor que los jóvenes reciben de su participación en la mesa del Señor y en la amistad que su oración diaria les brinda, les lleva a abrazar una forma específica de vida: en la vida consagrada o en la vida matrimonial.

La urgencia por un compromiso social y político no partidista, es un reflejo de reproducir en la propia vida del joven el Jesús del Evangelio que amó y se preocupó por los más necesitados, es decir, por los pobres.

Desde siempre, la juventud en la Iglesia ha sido una verdadera riqueza y estamos seguros que los jóvenes van a hablar y van a hacer muy buenas recomendaciones para un proceso evangelizador eficaz. Pero no solo van a hablar, nuestros jóvenes también van a comprometerse y van a actuar. De esta forma, el Evangelio pasa de la palabra a la vida.

El Sínodo 2018 estará en sintonía y profundamente relacionado con el Encuentro Mundial de la Juventud que se realizará en Panamá el 2019. Es un vislumbrar,  para la Iglesia, de una acción contundente del Espíritu Santo, que todo lo va a rejuvenecer y a recrear. El Espíritu de Dios se moverá en las multitudes de jóvenes que ya comienzan a refle-xionar en preparación para estos grandes acontecimientos que el papa Francisco presidirá en los años venideros.

A ti joven, el Señor Jesús te habla hoy y te invita a integrarte más a tu comunidad parroquial, al grupo juvenil, a los jóvenes de adultos, para que viviendo la Fe con tus amigos puedas prepararte para los retos que encontrarás en tu camino. Y con la ayuda de Dios, esos retos son oportunidades de crecimiento y acercamiento al amor de Dios.