Ya desde los pontificados de San Juan Pablo II y Benedicto XVI hemos repetidamente escuchado como los laicos tienen una vocación que implica un deber y  derecho de participar activamente en la misión evangelizadora de la Iglesia. El Santo Padre, el papa Francisco, no ha vacilado en retomar todos estos mensajes de sus antecesores y hacerlos una vez más presentes en su Exhortación Apostólica La Alegría del Evangelio. El Papa nos recuerda una vez más que el laicado constituye la inmensa mayoría del Pueblo de Dios y a su servicio está la minoría de los ministros ordenados. Por lo que la conciencia e identidad de la misión del laicado se ha desarrollado y crecido mucho más en las últimas décadas de la humanidad.

Es claro que los laicos están llamados a asumir un papel en la evangelización que la Iglesia continuará desarrollando en este nuevo siglo de la humanidad. Llamados por el bautismo y la confirmación, ellos son testigos de la resurrección de Cristo y deben ser agentes de evangelización en las comunidades a las que pertenecen. Claro que para ejercer dicha misión se necesita preparar al laicado, proporcionar los cursos de formación y los momentos de compartir en la oración y la acción social que también son importantes para un desarrollo integral de la comunidad de creyentes.

La semana pasada tuve la gran alegría y satisfacción de compartir con catequistas y líderes catequéticos de nuestra Arquidiócesis de Washington. La disponibilidad y generosidad de todos estos líderes de catequesis en nuestras 39 parroquias con ministerio hispano, con más de 800 catequistas evangelizando a nuestras familias hispanas, son una muestra de gran vitalidad de la iglesia hispana en la diócesis. Debemos continuar en nuestras parroquias favoreciendo la formación de nuestros catequistas y proporcionando los espacios y los agentes que podrían facilitar la transmisión de la educación teológica y moral que muchos de ellos necesitan. Gracias a la disponibilidad de algunos de nuestros sacerdotes del ministerio hispano, los padres Ovidio Pecharromán, Joseph Rogers y Agustín López, nuestros líderes de la catequesis recibirán un curso de formación que comprende siete encuentros basados en el magisterio y enseñanzas de nuestro Santo Padre Francisco que se focalizará en la Misericordia de Dios, la Escritura, las enseñanzas de la Iglesia y les preparará y apoyará en su servicio constante al pueblo de Dios, para que caminando con todos sus miembros, les acompañen en su diario vivir y les ayuden a descubrir en sus caminos, la presencia siempre rica y misericordiosa de Nuestro Señor Jesucristo.