Este sábado 1 de diciembre a las 11:30 AM las comunidades étnicas de la Arquidiócesis de Washington, especialmente las hispanas, se dan una cita en el Santuario del Sagrado Corazón de Washington para celebrar a Nuestra Señora de Guadalupe. 

El programa incluye tres pasos fundamentales en la vida de fe y religiosidad popular de un pueblo, que por siglos ha reconocido cómo la Virgen de Guadalupe ha animado, fortalecido y acompañado el peregrinar del pueblo hispano primero en la nación mexicana y a través del tiempo de todos los países de habla española. 

Peregrinar o caminar refleja lo que en la vida todos hacemos. El tiempo no se detiene y es necesario moverse. La movilidad es connatural a la existencia humana e indispensable para cumplir la voluntad de Dios. Quien se queda quieto se muere. Por esto caminar con María es un signo de acompañar a las caravanas de inmigrantes, a millones de inmigrantes que ya residen en esta nación y que muchas veces son víctimas de injusticias, discriminación y sectarismo. Somos la Iglesia del Señor que no tiene fronteras, que desea restaurar la dignidad de la persona humana. María de Guadalupe nos acompaña y elevará nuestras súplicas a su hijo Jesucristo. 

Mientras caminamos con los sacerdotes, religiosos y el pueblo de Dios que ama a María recitaremos el Santo Rosario, con él pediremos perdón y reparación por todas las difíciles circunstancias que hoy vive nuestra Iglesia. Oraremos en especial por las víctimas de abuso sexual, por nuestros niños, jóvenes y especialmente por nuestros inmigrantes. Será un momento de penitencia a nivel de Iglesia en donde no existen acusados y acusadores, todos somos corresponsables, porque todos somos miembros de una sola familia, la familia de Dios. Sabemos por la fe que Él en su infinita bondad, abrirá nuevos horizontes para una Iglesia en marcha y en misión. 

Terminaremos nuestra caminata a las puertas del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, en donde celebraremos la Santa Eucaristía. Cristo hecho pan y alimento espiritual para cada uno de nosotros, será quien nos una y repare los pecados de nuestra Iglesia, anime bajo la acción de su Espíritu Santo los caminos que en el futuro la Iglesia debe tomar. Estamos seguros que abrazando la vocación a la santidad seremos instrumentos de Cristo amor en la vida de nuestros hermanos. Recordemos que Cristo vino a salvar no a los justos sino a los pecadores. 

Espero que toda la comunidad participe y que al unísono cantemos a María de Guadalupe el himno de amor y reconciliación que en estos momentos tanto necesitan nuestras comunidades de creyentes en nuestra Iglesia particular de Washington. Por María siempre llegaremos a Cristo.
Qué Dios les bendiga y les conceda un feliz día de Acción de Gracias.