Jóvenes mexicanos participan de una misa al aire libre durante la  
Jornada Mundial de la Juventud 2016 realizada 
en Polonia.
Jóvenes mexicanos participan de una misa al aire libre durante la Jornada Mundial de la Juventud 2016 realizada en Polonia.
El 2017 será un año de muchas oportunidades, todas las diócesis de la nación entrarán en una profunda reflexión sobre la presencia hispana en la Iglesia, en Estados Unidos. Esa presencia es un reto que implica una respuesta. El Encuentro proporcionará las líneas de desarrollo para el diálogo sobre cómo las diócesis y parroquias están respondiendo a la presencia hispana y el compromiso que –desde el Evangelio– tenemos todos de evangelizar y proclamar a las nuevas generaciones la Buena Nueva de la salvación que Jesús nos trajo hace dos mil años.
La presencia de los inmigrantes hispanos es enorme en la Iglesia de Estados Unidos. Las últimas estadísticas señalan que, a nivel nacional, la Iglesia Católica es la iglesia más grande en número de fieles, con más o menos 63 millones de feligreses, de los cuales los hispanos representan el 40 por ciento. Lo que nos lleva a una simple conclusión: la Iglesia Católica en Estados Unidos tiene un futuro bilingüe y una presencia multicultural. Un hecho muy importante para la Iglesia porque estas circunstancias lo definen en su más íntimo ser puesto que la palabra católico significa universal.  
A lo mejor muchos de nosotros venimos de diferentes culturas, pero nos sentimos y somos uno en la persona de Jesucristo, en la Iglesia que fundó y nos la dejó para que siendo una comunidad unida en la oración tengamos un mismo sentir y podamos todos continuar viviendo y alimentado nuestra existencia cristiana mediante la participación cotidiana de la vida sacramental de la Iglesia.
Mirando a las sesiones que se organizarán a nivel diocesano y parroquial, los primeros meses del año, un punto fundamental en todo el proceso del diálogo –en Encuentro– será el de reflexionar hasta qué punto nuestro encuentro personal y, por tanto, el conocimiento de la persona de Jesucristo lo venimos haciendo recibiendo la invitación de acercarnos a los sacramentos que nos dan el amor y la gracia de Dios para continuar nuestro camino. Muchas veces, los niños y jóvenes de nuestras comunidades no se relacionan con la vida Sacramental de la Iglesia, porque sus padres y familiares adultos no han sido invitados y evangelizados en este encuentro personal y tan importante con Jesucristo Eucaristía.
El futuro es cierto, como la misión y pre-sencia de la Iglesia lo ha sido en sus dos mil años de existencia. Sin embargo, debemos encontrar las pautas y enseñanzas sobre cómo tener una acción misionera efectiva, cómo emprender un diálogo con las nuevas generaciones, que son el presente y el futuro de nuestras parroquias e Iglesia. Abrámonos genrosamente a la invitación que, a lo mejor, muchos de ustedes recibirán de su comunidad local para participar en las asambleas de reflexión. Recordemos que si realmente decimos lo que necesitamos de la Iglesia, el Señor Jesús tendrá sus instrumentos para no dejar desatendidas todas nuestras necesidades a un nivel humano y espiritual.
A toda la querida familia hispana, les deseo un Feliz Año, a la vez que les imparto mi bendición.